LAS MORAS
Las moras son el fruto silvestre de la zarza o zarzamora (“Rubus fructicosus”) y pertenecen a la familia de las rosáceas. Las moras son primero verdes, después rojas y finalmente negras, cuando maduran. Es un fruto de pequeño tamaño, redondo o ligeramente alargado, muy perfumado, compuesto por pequeños glóbulos que contienen en su interior una semilla diminuta. Su sabor es dulce cuando está bien madura, con matices ácidos.
Estas frutas son originarias de Asia (Persia) y de Europa y se pueden ver en estado silvestre en márgenes de caminos o torrenteras.
En la Grecia clásica ya las menciona Dioscórides, recomendando sus hojas para el tratamiento de las hemorroides. Sus frutos se han usado desde muy antiguo en la alimentación humana, y son una excelente golosina natural para niños y adultos.
Las moras son efectivas contra diarreas, gastroenteritis y colitis, y por su notable efecto astringente, a los niños con diarrea se administra el zumo de moras a cucharaditas.
Las zarzamoras crecen en terrenos húmedos y maduran durante los meses de verano y otoño; en septiembre y octubre es su mejor época. Una vez recolectadas se deben consumir pronto, pues se deterioran con facilidad, sin embargo, aceptan bastante bien la congelación. En la cocina se hacen imprescindible para postres (solas, con yogurt o helado, en forma de mermelada o jalea, en tartas, etc.), aunque son un buen acompañante de asados y caza de pluma, dando un contraste muy agradable por su sabor dulce y ácido.
Con las moras se preparan además licores, ya sean fermentados o en maceración tradicional en alcohol de consumo. Por su color y brillantez este fruto es muy empleado en decoración de postres, combinado con la frambuesa, de la misma familia, dando un color y sabor muy apreciados.
Acompañamos una serie de recetas donde la mora es protagonista, como el pastel de queso y moras, la mousse de moras, la mermelada de moras, el magret de pato con moras o la tarta de nata y moras