EL FLAN, EL DULCE MÁS TRADICIONAL
El flan es un postre hecho a base de huevos, leche y azúcar, en molde acaramelado, cocinado en baño de maría y que se desmolda para servirlo.
Su origen es imposible de conocer, pero es probable que surgiera en las zonas productoras de vino en España, pues las yemas de huevo sobraban porque sólo las claras se utilizaban para clarificar el vino. Los conventos de monjas fuero quienes idearon el tocino de cielo y los flanes, en la zona de Jerez.
Para los franceses el flan es básicamente el equivalente del pie (pastel) de los ingleses, es decir un molde de pasta brisée dulce o salada relleno con una crema a base de huevos que puede tener frutas, vegetales, frutos de mar, hígados de pollo, etc.
También en Francia e Italia se usa a veces la palabra flan para un plato salado equivalente al pudín, que se puede desmoldar.
Los conventos (donde el tiempo abunda entre rezo y rezo) han sido grandes productores de tocinos de cielo y otros dulces hechos con yemas. Los conventos andaluces han sido notables en esas elaboraciones gracias al vino de Jerez.
Un buen flan requiere de varios secretos para cocinarlo, a pesar de que los flanes industrializados insisten en parecerse al de la abuela. Pero el verdadero flan casero, bien hecho, nunca debe tener agujeritos”. Es decir, debe presentar una pasta lisa y de textura muy suave. Para lograr esto es necesario que el agua de la cocción a baño maría no hierva.
En cualquier caso, el flan ha evolucionado y en la multitud de recetas que podemos encontrar, vemos que están elaborados en variedad de tamaños y sabores para deleitar los paladares.
A continuación acompañamos una serie de recetas de flanes, como el flan rápido, el flan de calabaza o el flan de café II.