EL LIMÓN: IMPRESCINDIBLE EN TU COCINA
El limón pertenece a la familia de los agrios o cítricos, cuyos frutos fueron denominados antiguamente en la mitología griega con el nombre de "hespéridos", porque la leyenda atribuía a Hércules su conquista y difusión.
Procede de la región de Annam, en la India, al sureste de la cordillera del Himalaya. En China aún se le rinde culto, distinguiéndolo como el símbolo de la felicidad. Los españoles llevaron el limón al Nuevo Continente, donde se difundió de forma extraordinaria.
El limón contiene la vitamina C en grandes cantidades, calcio, hierro, magnesio fosfato, potasio y otras vitaminas esenciales. Sus glúcidos están en proporción nada despreciable bajo la forma de glucosa y fructuosa, azucares fácilmente asimilables.
Su consumo se hizo popular e imprescindible hacia la segunda mitad del siglo XIX. El limón contribuye a la mejor asimilación de los alimentos y fija el calcio, es un conservante natural (el cebiche), es astringente y al mismo tiempo por su ácido es bactericida. No sólo sirve de medicamento, sino como alimento y condimento, capaz de remplazar con gran ventaja al vinagre como en la citronnette, hermana gemela de la vinagreta. También se emplea en perfumería como un componente básico.
Acompaña bien a todos los mariscos y pescados, aunque con este último se mata un poco el delicioso sabor natural, pero también hace años camuflaba el olor de ciertos pescados ya no en muy buenas condiciones. En ciertos países se cura en sal gorda y se emplea como aromatizador de muchos platos (limón confitado).
Quiero ofreceros una serie de recetas donde el limón es un protagonista especial, como la tarta de crema de limón, la mousse de limón o las tostadas danesas.