ELABORACIÓN
Abrimos la vaina de vainilla longitudinalmente y con un cuchillo raspamos las semillas.
Ponemos en un cazo la leche, la nata y las semillas de vainilla. Calentamos a fuego medio.
En un cuenco batimos las yemas con el azúcar hasta formar una crema.
Cuando la mezcla del cazo empiece a burbujear, vertemos las yemas con el azúcar.
Removemos y dejamos unos minutos a fuego lento y sin dejar de remover hasta que espese un poco (no debe llegar a hervir o se cortará).
Dejamos enfriar la mezcla completamente.
Si lo hacemos con heladera tenemos que dejar la mezcla varias horas en la nevera y luego podremos mantecarlo.
Si lo hacemos manualmente, pasaremos la crema a un bol y lo meteremos en el congelador.
Lo removeremos cada poco tiempo y cuando tenga cuerpo de helado lo pasaremos a lo moldes de polo.
Metemos las bandejas de polo rellenas en el congelador y dejamos mínimo 4 horas.
Una vez hechos los helados vamos a hacer la cobertura.
Derretimos el chocolate con leche fondant bien al Baño María o en el microondas (a intervalos muy cortos para que no se queme).
Añadimos la mantequilla y mezclamos muy bien.
Lo echamos en un recipiente alto, por ejemplo el vaso de la turmix y esperamos a que esté a 30º.
Cuando el chocolate alcance los 30º, mezclamos las almendras y sumergimos inmediatamente los polos en él.
Los sacamos, y una vez escurridos los colocamos de pie sobre alguna superficie donde se mantenga así unos minutos hasta que el chocolate se seque (por ejemplo: esponja seca de esa verde para las flores, envuelta en papel de plata).
Una vez seco el chocolate envolvemos cada helado en papel de horno y metemos en el congelador de nuevo hasta su consumo.