ELABORACIÓN
Encender el horno antes de preparar la pasta.
Poner el agua templada en una cazuela (preferentemente de barro), disolver en ella la levadura, añadir la manteca y el aceite, con la mano echar la harina poco a poco y amasar hasta que la pasta se separe de la cazuela.
Formar una bola y dejar reposar.
Cortar los pimientos en trozos pequeños, cortar las cebolletas incluso las partes de los rabos, los tomates en rodajas finas.
El ajo y el perejil trinchados.
Mezclar todo y sazonar con sal y pimentón.
En molde redondo, con borde (de unos 34 cm.
de diámetro) y poco profundo (1 cm.
o algo más), untar ligeramente con aceite, colocar la pasta (que ya habrá subido) y con las manos aplanar y estirar hasta llegar al borde del molde, procurando que quede igualada en grosor.
Repartir la verdura por encima, rociar con aceite, sazonar de sal y colocar a fuego medio durante una hora, poco más o menos.
Al sacarla, volver a poner un poco de aceite.
Puede comerse caliente o fría.
En invierno las verduras pueden ser acelgas o espinacas, sustituyendo los pimientos, pero también en crudo y cortadas finamente.