EL ACEITE DE OLIVA
El olivo, árbol mítico y símbolo de inmortalidad (hay olivos con más de 2000 años de vida), se funde con la historia, la tradición y la cultura de los pueblos mediterráneos.
El origen del olivo, en su forma primitiva, se remonta a la Era Terciaria antes de la aparición del hombre, en la zona de Asia Menor. Esta clase de olivo silvestre crecía de forma espontánea en las tierras del entorno mediterráneo.
La importancia del aceite de oliva venía dada por sus muchas utilidades, ya que servía no sólo como alimento, sino que era un producto básico para la medicina tradicional, la higiene y la belleza. Su comercio, especialmente por vía marítima, tuvo un papel predominante en el desarrollo de la economía mediterránea desde los fenicios hasta los árabes.
De la importancia del aceite de oliva da testimonio su sacralización, de ahí viene dar los “Santos Oleos”. La primicia de la cosecha se ofrecía a los dioses y la unción de los reyes se hacía con aceite de oliva. Cuando las aguas del diluvio descendieron, fue una paloma quien trajo en su pico una rama de olivo, símbolos ambos de la Paz.
El aceite de oliva virgen, por la cantidad de ácido oleico que contiene, se considera la grasa ejemplar. También ayuda a prevenir la arteriosclerosis, mejora en el funcionamiento del estómago y del páncreas, posee un efecto protector y tónico de la epidermis, ayuda a mejorar nuestras funciones metabólicas, estimula el crecimiento y ayuda a la absorción del calcio y la mineralización. El aceite de oliva virgen contiene vitamina E, por lo que debido al efecto antioxidante de ésta sobre la membrana celular, está especialmente recomendado para la infancia y la tercera edad y palia el envejecimiento.
Queremos ofreceros unas recetas donde el aceite de oliva es fundamental, como puede ser la ensalada campera, la tortilla de patatas, la salsa Ali Oli, el bacalao al Pilpil o la salsa vinagreta tan empleada en muchísimos platos. Esperamos que disfrutéis de ellas.